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A
finales del año 1999, un grupo de consultores perteneciente a distintas
empresas del ramo de la informática y las telecomunicaciones decidimos
crear, con el apoyo financiero de socios externos, una empresa que cubriera
la urgente necesidad que, de información actualizada y veraz, estaban
necesitadas las empresas.
Al
haber pertenecido a empresas competidoras
entre sí, detectamos que:
- Las soluciones ofertadas
por los operadores no siempre
se adaptan a las necesidades de los clientes, sino
que éstos hacen adaptar a los
clientes a las soluciones que ellos pueden ofrecerles.
- Los
acuerdos económicos
alcanzados para la captación de un cliente no siempre
se cumplen.
- Después de la captación
de un cliente las tarifas y los servicios contratados
por éste no son revisados por el operador a menos que se solicite
expresamente.
- Existe una gran
confusión en la información difundida por los operadores,
motivada por las fuertes presiones que reciben para relanzar un sector en
dificultades.
- El miedo a lo desconocido
impide a muchas empresas adoptar soluciones innovadoras que permiten racionalizar
recursos, optimizar las comunicaciones y reducir costes.
- Igual o más que el precio
debe valorarse el servicio.
- La fuerte presión vendedora
de los operadores, agota la capacidad de audición de las empresas, que muchas
veces renuncian a conocer todas las opciones debido a la gran cantidad
de interlocutores que se ponen en contacto con ellas.
- La liberalización de las
telecomunicaciones ha provocado un mercado mucho más competitivo,
con mayor propuesta de soluciones, importantes variaciones y opciones tarifarias.
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